miércoles, 22 de junio de 2011

Salvemos el Palais Concert

Nuestro Ministerio de Cultura es el más triste vómito de una burocracia ebria de ignorancia. Es el residuo fecal de un gobierno que crea instituciones que arrastran el mismo síntoma de sus otros congéneres: no sirven para nada y, en el peor de los casos, son entes que hacen todo lo opuesto a la tarea principial por las que se les creó.

La cadena de tiendas Ripley ha desistido, hasta donde tengo entendido, poner una sucursal más en el Palais Concert, patrimonio vivo de nuestra Lima añeja. Y también, hasta donde tengo entendido, el Ministro de (in)Cultura no ha hecho un carajo por hacer respetar la edificación. El proyecto se "suspende" simplemente porque obstruye una de las vías del Metropolitano.

Cuento los días para que Alan García y su manada de ineptos se larguen del gobierno, en especial Juan "Ocio" y su Vice ministro Bernardo Roca Rey, entusiasta de la Gastronomía pero que de conservación del patrimonio sabe tanto como de mitología griega.


sábado, 18 de junio de 2011

Bartleby, el escribiente

Hay veces en que preferirías no hacerlo. Levantarte de la cama para ir al trabajo, por ejemplo. Hervir el agua para preparar el desayuno. Terminar de leer esa novela inacabable que se resiste a regresar a la estantería. Terminar de escribir esa novela que no fluye tan fácilmente de tu pluma. Postear, por ejemplo.

Pero lo haces.

Lo haces porque no te han enseñado otras opciones. Muchas veces, por costumbre. El resto de veces, por inercia y automatismo. Al final, nunca renuncias a nada. Vas al trabajo después de tomar el desayuno y, antes de partir, alistas el mamotreto en tu maleta para ir leyéndola en el carro.

Por tu parte, siempre estás dispuesto. Nunca optas por reducir las maravillosas miles de opciones que se ramifican en cada segundo de una vida a una sola: la de no hacerlo. Es que tampoco te has imaginado qué sería de ti si no lo hicieras, si renunciaras. Si por un día de tu existencia en el universo imprimieras tus actos con un NO.

"¿Que Melville inaugura con su "Bartleby" el inicio de una literatura de corte existencial?" Así quise iniciar una reseña que he preferido no hacer.

lunes, 6 de junio de 2011

Las lunas de Júpiter

¡Ay! las recomendaciones. Uno cree que se va a encontrar con una joyita o, en casos de suerte extrema, con un joyón. Pero nada de eso. Dos blogs literarios (La fortaleza de la soledad y Santo oficio) recomendaban la lectura de Munro, específicamente su libro de relatos "Las lunas de Júpiter".

Como a K se le había metido en la cabeza la idea de leer "Demasiada felicidad" de la autora (sin sustento alguno), pensé en probar con "las lunas", cuyo precio era más barato. (DF costaba una barbaridad, un verdadero insulto a mi bolsillo. ¿Qué insulto? Una pedófila violación a mi infantil economía). En fin, fui a la librería Íbero y compré el susodicho libro de la canadiense.

El libro se compone de once relatos todos protagonizados por mujeres quienes atraviesan amoríos prohibidos, dudas sobre el sexo en su edad madura y problemas conyugales. Es decir, literatura que bien podría ser la materia prima de nuevas telenovelas.

A mí me aburrió soberanamente, a tal punto que muchas veces me vi tentado a abandonar el libro. Su prosa sumamente detallista y pulida que no conducía a ningún lado, la enrevesada manera de narrar las sensaciones de los personajes (que de por sí ya son complicadas) las hacía más confusas aún. Y, lo peor de todo, la nulidad de una historia. En casi todos los relatos no sucede absolutamente nada. Y no me vengan con eso de que el libro no narra hechos sino atmósferas, pues les digo que incluso en eso Alice Munro decepciona rotundamente. Para los que ya leyeron el libro concidirán conmigo en que los mejores relatos son "La señora Cross y la señora Kidd" y, siendo buenos, el que da título al libro.

Ahora, más que nunca, he de tener sumo cuidado con las recomendaciones de literatura contemporánea. Por eso es que siempre me fugo hacia los clásicos, y a veces no comprendo por qué ya nadie los lee.

Bibliografía

MUNRO, Alice. Las lunas de Júpiter. Barcelona: Random House Mondadori, 2010.

miércoles, 1 de junio de 2011

La loca de la casa

El buen libro de Rosa Montero, "La loca de la casa", nos deja muchas interesantes reflexiones sobre la escritura. Nos dice, por ejemplo, que al escribir uno plasma en el papel las miles de opciones que pudimos haber escogido o vivido:

Tal vez llevemos otras posibilidades de ser; tal vez incluso las desarrollemos de algún modo, inventando y deformando el pasado una y mil veces. (264)

A propósito, nos dice que escribir es sacar lo más profundo de nosotros. O, como Sabato decía, echar luces en el museo oscuro que llevamos dentro:

Lo que hace el novelista es desarrollar estas múltiples alteraciones, etas irisaciones de la realidad, de la misma manera que el músico compone diversas variaciones sobre la melodía original. El escritor toma un grumo auténtico de la existencia, un nombre, una carta, una pequeña anécdota, y comienza a modificarlo una y mil veces, reemplazando los ingredientes o dándoles otra forma, como si hubiera aplicado un caleidoscopio sobre su vida y estuviera haciendo rotar indefinidamente los mismos fragmentos para construir mil figuras distintas. Y lo más paradójico de todo es que, cuando más te alejas del caleidoscopio de tu propia realidad, cuanto menos puedes reconocer tu vida en lo que escribes, más sueles estar profundizando dentro de ti. (265-266)

Siempre he creído que la lectura o la escritura es un acto de meditación per se. Rosa Montero también opina lo mismo:

Para mí la escritura es un camino espiritual. La filosofías orientales preconizan algo semejante: la superación de los mezquinos límites del egocentrismo, la disolución del yo en el torrente común de los demás. Sólo trascendiendo la ceguera de lo individual podemos entrever la sustancia del mundo. (269)

Y, finalmente, escribimos para el lector que todos llevamos dentro (en palabras de Montero) y también para autoconocernos:

Escribir novelas implica atreverse a completar ese monumental trayecto que te saca de ti mismo y te permite verte en el convento, en el mundo, en el todo. Y después de hacer ese esfuerzo supremo de entendimiento, después de rozar por un instante la visión que completa y que fulmina, regresamos renqueantes a nuestra celda, al encierro de nuestra estrecha individualidad, e intentamos resignarnos a morir. (271)

Bibliografía

MONTERO, Rosa. La loca de la casa. Buenos Aires: Alfaguara, 2003.

lunes, 30 de mayo de 2011

No es un buen momento


En Mad Men, una frase clásica para decir que las cosas van mal es "It´s not a good time" y es la que ahora titula mi post. Y es que, la verdad, no es un buen momento. Toda esta campaña electoral la empecé con mucha expectativa y entusiasmo. Pero la segunda vuelta, de un solo golpe, me borró la sonrisa.

Descubrí pronto que hay gente que le importa poco o nada los Derechos Humanos. Ver que en tu país el partido que envileció a las intituciones, asesinó impunemente a sus adversarios e intentó peregnizarse en el poder vuelve a tomarlo, es algo que te pone cara a cara con el rostro deformado de la podredumbre moral y la miseria del alma humana. Hoy, tristemente, he descubierto que los peruanos no somos hermanos. Tal vez inquilinos de un horrible departamento del que uno quiere largarse a la primera oportunidad.

Descubrí que no existe el "voto duro". Que lo duro es el prejuicio que se forma en las mentes y que es  cubierto por capas y capas de una impenetrable piedra y que reforza sus cimientos cuando se expone ante los medios de comunicación.

Hoy tuve el sincero deseo de que no gane Ollanta. ¿Por qué? El fujimorismo proclama su existencia por una Carta Magna que data de 1993 y a la que se quería cambiar. El plan de Gana Perú tenía muchas utopías las cuales tuvieron que ser enmendadas para buscar una concertación: Ollanta declinaba su candidatura y sus propuestas para que se sumen otras fuerzas políticas y sociales. ¿Para qué? ¿Qué se ha conseguido con todo esto? La opinión de la gente que apoya a Keiko es de una inmovilidad teatral. Si gana Ollanta, sería un gobierno simplón, que no tomaría ningún riesgo político ni asomaría siquiera a la utopía que planteaba. Si han castrado a ese plan de gobierno "por el bien de todos", ¿qué me interesa que llegue al poder un partido al que han mutilado políticamente y, encima, si todo lo sacrificado por el líder de Gana Perú es en vano? Ahora deseo que gane Keiko y que nos jodamos todos.

Quiero que gane Keiko para ver con no poca satisfacción cómo ésta libera a su padre al primer guiño del Poder Judicial. Que gane Keiko para ver cómo en el Perú se borra de una vez por todas esa memoria endeble que no ha logrado impedir que la mafia vuelva al poder. Que gane Keiko para que celebren los medios de comunicación que se la chuparon al fujimorismo pues la victoria es también de ellos. Que gane Keiko para que el gobierno que nos destruyó moralmente se lave la cara e intente reivindicarse con la Historia.

No. Definitivamente, no es un buen momento.

miércoles, 25 de mayo de 2011

¿Salir con chicas que no leen o salir con chicas que leen? Vaya dilema

¿Salir con chicas que no leen o salir con chicas que leen? (Eva Vásquez)

En la fabulosa revista El Malpensante encuentro dos buenos artículos que abordan el dilema de salir o con una lectora o con una chica que no ha desarrollado mucho (o en absoluto) el hábito lector. ¿Una chica que acumula ropa o una que se gasta todo su dinero en libros? ¿Que le gustan los cuentos de Chéjov o la saga de Crepúsculo? Mejor no pienso en ello. El tema es muy espinoso. 

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Sal con una chica que no lee 
(Por Charles Warnke)
Sal con una chica que no lee. Encuéntrala en medio de la fastidiosa mugre de un bar del medio oeste. Encuéntrala en medio del humo, del sudor de borracho y de las luces multicolores de una discoteca de lujo. Donde la encuentres, descúbrela sonriendo y asegúrate de que la sonrisa permanezca incluso cuando su interlocutor le haya quitado la mirada. Cautívala con trivialidades poco sentimentales; usa las típicas frases de conquista y ríe para tus adentros. Sácala a la calle cuando los bares y las discotecas hayan dado por concluida la velada; ignora el peso de la fatiga. Bésala bajo la lluvia y deja que la tenue luz de un farol de la calle los ilumine, así como has visto que ocurre en las películas. Haz un comentario sobre el poco significado que todo eso tiene. Llévatela a tu apartamento y despáchala luego de hacerle el amor. Tíratela. (...) 

Sal con una chica que lee 
(Por Rosemary Urquico)
Sal con alguien que se gasta todo su dinero en libros y no en ropa, y que tiene problemas de espacio en el clóset porque ha comprado demasiados. Invita a salir a una chica que tiene una lista de libros por leer y que desde los doce años ha tenido una tarjeta de suscripción a una biblioteca. (...)

Para leer los artículos completos, hacer click aquí.

domingo, 22 de mayo de 2011

Para consumo humano


Este es el preciso instante en el que realizaba una compra en el supermercado. Habían pilas de libros en remate así que elegí "El corrido de Dante" de Eduardo González Viaña, a un módico precio. Mientras hacía la inmensa cola dominical, las amas de casa me rodeban con sus tarros de leche, salchichas, mariscos y demás productos para el consumo. Los libros, como lo acabo de probar fehacientemente con esta reveladora imagen, también son un buen alimento.

lunes, 16 de mayo de 2011

Cuando los libros enferman



Encuentro en la web una interesante infografía multimedia sobre lo que pasa cuando los libros, a causa de la malas condiciones del ambiente, llegan a enfermar. Al respecto, se mencionan consejos a seguir, como la cantidad y fuente de luz adecuada o la ubicación correcta de los estantes. (Hacer click en la imagen para visualizar.)

Fuente: Muy interesante