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| Fuente: VíveloHoy |
viernes, 12 de octubre de 2012
jueves, 13 de septiembre de 2012
Trenes rigurosamente vigilados
En febrero de 1997, Bohumil Hrabal, ya recluido en el hospital donde pasaría sus últimos días, se cae del décimo piso mientras intenta dar de comer a las palomas. Para ese entonces había dejado escrita una extensa obra, entre la que destacaba notoriamente la novela corta Trenes rigurosamente vigilados.
La trama se ambienta en la Segunda Guerra Mundial durante la ocupación alemana en Checoslovaquia. Milos Hrma es un jovenzuelo que labora en una estación de trenes junto a personajes tan disparatados como Hubička, el Don Juan del lugar, y un jefe de estación obsesionado con las palomas.
No sé qué pasó con este libro. No me gustó tanto como pensé. Venía con muy buenas recomendaciones y críticas. Incluso su adaptación cinematrográfica recibió un premio Óscar allá por 1967. Tal vez elevar la valla es un error común antes de iniciar ciertas lecturas que llegan con un acantilado de buenos comentarios detrás.
La novela de principio a fin es hilarante, aunque llena de altibajos. Tal vez los puntos más flacos fueron el mundo ferroviario con el que uno no termina por engancharse, la sensación de que la novela podía explotarse aún más pero que cae en una mesura inexplicable y, sobre todo, la rapidez con que Hrabal quiere llegar al final y lo apura.
HABRAL, Bohumil. Trenes rigurosamente vigilados. Barcelona: El Aleph, 2005.
La trama se ambienta en la Segunda Guerra Mundial durante la ocupación alemana en Checoslovaquia. Milos Hrma es un jovenzuelo que labora en una estación de trenes junto a personajes tan disparatados como Hubička, el Don Juan del lugar, y un jefe de estación obsesionado con las palomas.
No sé qué pasó con este libro. No me gustó tanto como pensé. Venía con muy buenas recomendaciones y críticas. Incluso su adaptación cinematrográfica recibió un premio Óscar allá por 1967. Tal vez elevar la valla es un error común antes de iniciar ciertas lecturas que llegan con un acantilado de buenos comentarios detrás.
La novela de principio a fin es hilarante, aunque llena de altibajos. Tal vez los puntos más flacos fueron el mundo ferroviario con el que uno no termina por engancharse, la sensación de que la novela podía explotarse aún más pero que cae en una mesura inexplicable y, sobre todo, la rapidez con que Hrabal quiere llegar al final y lo apura.
HABRAL, Bohumil. Trenes rigurosamente vigilados. Barcelona: El Aleph, 2005.
miércoles, 22 de agosto de 2012
Sexualidad de la Pantera Rosa
Ya hace mucho que comenzó (y, felizmente, terminó) la Feria Internacional del Libro de Lima. Como era de esperarse, el visitante común y silvestre encontraría lo mismo de siempre: pocos autores extranjeros, libros igual de caros y baños terriblemente sucios. Y no estamos sumando a esto el pago de los tres denarios obligatorios para tan poco espectáculo.
Sin embargo, tenía planeado pasar un buen momento: llevar a los hijos a dar un buen paseo, gastarme un sueldo entero de mi empleo burocrático y contar esas experiencias en un post brillante sobre la feria. Pero (siempre la bendita conjunción adversativa) como no tengo ni hijos y tampoco vivo de la burocracia, el post brillante se diluyó.
Observé, no obstante, que en el programa que mal-redacta la Cámara Peruana del Libro (CPL), aparecía el nombre de un colombiano de quien había leído un libro, Técnicas de masturbación entre Batman y Robin, el cual me había parecido genial el tiempo en que me embelesó. De eso hace muchos años.
Entonces, haciendo uso de los músculos de la memoria, recordé que tenía una novela más del autor. Nos estamos refiriendo a Efraim Medina Reyes y su Sexualidad de la Pantera Rosa. Una vez leída la novela, esperé el día de la presentación de su nuevo libro, tal como lo anunciaba la CPL en su programa, y, llegada la fecha, fui con la intención más groupie del mundo. Es decir, lo del autógrafo y eso.
Hice mi aparición por la feria y, como siempre he pensado que es injusto que se cobre entrada (por miles de razones: una de ellas es que ya se lucra con el alquiler de los stands y la venta de comida chatarra dentro del recinto), utilicé una de las tantas maneras de entrar sin pagar.
Di un largo paseo hasta que sea cumpliera la hora estipulada y vi lo mismo de siempre y que no merece mayor detalle. El tiempo pasó rápido mientras conversaba con algunos conocidos que fui encontrando al paso. Entonces acudí al auditorio donde iba a ser la presentación de Lo que todavía no sabes del pez hielo, la nueva novela de Medina, y estaba despoblado. Buen augurio, pensé. Luego, una señorita se me acercó y me brindó las explicaciones del caso. Que Efraim no había pisado suelo patrio y que quien hablaría en su representación tampoco había llegado y lo más seguro es que ni venga. Y si quiere usted adquirir el libro, tampoco podrá pues este aún no ha llegado a los anaqueles de Planeta, quienes están encargados del evento.
Al final, ni quería.
MEDINA REYES, Efraim. Sexualidad de la Pantera Rosa. Bogotá: Planeta, 2004.
lunes, 13 de agosto de 2012
Matagente
Rodolfo Ybarra (Lima, 1969) es autor de numerosos libros en los que destaca su obra poética en textos como Sinfonía del Kaos, Ruptura del Heje y Construcción del Minotauro. Asimismo, es un estudioso de distintos campos del saber como la matemática pura, la electrónica y las comunicaciones. Matagente es su primera incursión en el campo de la novela.
El libro se presenta con el rótulo de ser la primera novela gore escrita en el Perú. Su título hace alusión al clásico juego infantil y encaja perfectamente en la conducta del personaje central, un serial killer que empieza a cometer homicidios casi como jugando.
Tenemos entonces un texto construido en base al testimonio de este personaje llamado Atoj («zorro» en quechua), quien relata los asesinatos que cometió y elabora así, desde la institución psiquiátrica en la que está interno, un «manual de autoayuda para cometer un crimen».
La estructura de la novela se compone de la narración del manual propiamente dicho, un soliloquio en clave poética y el relato acerca de los crímenes que ha perpetrado el propio Atoj. Al final encontramos un Bonus Track en donde se da cuenta de la captura de este asesino en serie.
El personaje es un genio que usa su inteligencia superdotada para satisfacer su sed de sangre. Sabe muy bien lo que busca y que todo es producto de «la caída» o crisis, una especie de largo camino hacia su infierno interior. Se trata de un personaje megalómano, racista y misántropo que interactúa con una realidad enmarcada en una Lima implícita, aunque en ningún momento se menciona alguna referencia geográfica.
Dentro de la novela, Atoj muestra un gran conocimiento sobre la cultura gore o snuff, la vida de los asesinos más famosos, las técnicas de tortura y las drogas. En muchas partes del libro hace disertaciones de tipo filosófico y psicológico, y teoriza sobre el asesinato y el crimen. Cabe resaltar, sin embargo, que en cierto pasaje se refiere a Gregorio Samsa como una cucaracha: «(…) y así me violento, salto, retrocedo y es como si yo fuese la cucaracha, el maldito animal, el Gregorio Samsa pudriéndose con la fruta en la espalda, perseguido a zapatazos debajo de la cama o en la cocina o en el baño (…)» (89). Este dato contiene un error pues en la novela de Kafka nunca se menciona en qué tipo de insecto se convierte Samsa.
La novela posee todos los ingredientes del gore relatados con minucioso detalle: mucha sangre, antropofagia, necrofilia, sexo y muertes violentas. El ambiente es sórdido y decadente, plagado de prostitutas, drogadictos, enfermos terminales y ladrones. También podemos encontrar en el relato una dura crítica a los medios de comunicación y las instituciones sociales. Es un texto, además, que permite una lectura ágil y fluida.
Sin embargo, salvo Atoj que narra todo desde la primera persona, no existe ni un solo personaje duradero a lo largo del libro. Su argumento es además pobrísimo y monótono: se trata de una simple narración sin altibajos sobre los crímenes de este asesino. No existe una trama o un anzuelo que atrape al lector o que ponga en funcionamiento los mecanismos de la novela.
Las escenas violentas están colocadas una al lado de otra sin ningún plan narrativo. De la misma forma, la narración en sí carece de pericia o destreza en el manejo del lenguaje. En lugar de esto encontramos más bien una retahíla de datos sobre el género gore, además de muertes absurdas y cansinas provocadas por un personaje al que su autor no le brindó la oportunidad de pertenecer a una trama o historia más elaborada.
YBARRA, Roldolfo. Matagente. Lima: Temática editores generales, 2012.
viernes, 13 de julio de 2012
Avenida Indlandsis
Daniel Zúñiga-Rivera (Lima), autor de libros como Rigor Mortis o A mil metros del invierno, y director del sello editorial Arkabas, nos presenta esta vez su último trabajo que lleva por título Avenida Indlandsis, publicado por la misma casa editora.
El argumento del libro aborda la historia de Tamara Jorquiera, una muchacha de 14 años que se ve envuelta en una pesadilla constante. Su vida se dividirá entre el mundo del sueño y la vigilia, ocurriéndole en ambos escenarios sucesos extraños. La meta de Tamara es encontrar una calle de nombre «Indlandsis» y el desarrollo de la novela se centra en esta búsqueda.
A lo largo de 35 cortísimos capítulos somos testigos del rápido tejido de la trama. Tamara sale del colegio, duerme y en las imágenes del sueño una prostituta muere de forma violenta por causa de una sombra. Al despertar, encontrará en la cocina una foto de la mujer del sueño con el cuerpo destrozado. Tanto la presencia de la sombra, que también busca herirla en el sueño, como la aparición de fotografías luego de despertar, son patrones que se repetirán incansablemente hasta el final de los acontecimientos.
El diseño del libro interviene también en la lectura. Cuando Tamara está teniendo esos sueños a los que nos referimos, ciertos dibujos renegridos acompañan la parte superior de la página. Como se trata de un texto que podría clasificarse de terror onírico o misterio, hallamos imágenes de salpicaduras de sangre de cabo a rabo (la portada del libro sugiere lo que vamos a encontrar en su contenido). Esta parte de la edición —que interviene también en la tipografía— busca resaltar la temática de la novela y ocasionar más impacto en el lector, aunque no se pueda asegurar que lo consiga.
La prosa es otro punto que merece una mención. Zúñiga-Rivera realiza un trabajo notable en el lenguaje y le otorga una apariencia de caos, fugacidad e inconsistencia, como suelen ser los sueños de las personas. En este sentido, vierte en el texto cierto contenido lírico, desmiembra los párrafos y usa las tres personas gramaticales.
Pero el autor altera el texto de tal manera que la lectura resulta abrupta y, en ciertos momentos, tortuosa. Ese tratamiento del lenguaje genera imágenes inconsistentes que describen una historia ya de por sí bastante confusa. El ambiente del libro logra ser siniestro, oscuro, húmedo y sucio, pero los personajes secundarios que lo pueblan, y que aparecen con frecuencia, tienen una aparición fugaz y mueren en cada capítulo.
Pero el autor altera el texto de tal manera que la lectura resulta abrupta y, en ciertos momentos, tortuosa. Ese tratamiento del lenguaje genera imágenes inconsistentes que describen una historia ya de por sí bastante confusa. El ambiente del libro logra ser siniestro, oscuro, húmedo y sucio, pero los personajes secundarios que lo pueblan, y que aparecen con frecuencia, tienen una aparición fugaz y mueren en cada capítulo.
Zuñiga-Rivera construye una historia en base a ingredientes habituales en este tipo de literatura. Según esto, se podría afirmar que sigue una fórmula muy trillada. Encontramos elementos como las fotografías misteriosas que aparecen de la nada, unas llaves que indican la apertura exclusiva de cierta puerta, espejos que distorsionan el reflejo, un asesino en serie que aquí tiene apariencia de sombra, cuadros que describen escenas que el personaje debe descifrar, el hospital y la morgue. Esto se suma a elementos más básicos como la sangre y las muertes violentas.
Hacia la mitad, la novela crece (o quizá es que uno se acostumbra a su lenguaje). Sin embargo, la monotonía de lo narrado (sueño, vigilia, sueño, vigilia) terminan por aburrirnos. Sin mucha claridad, el libro llega a lo que podría ser un desenlace, pero ya en esta instancia el lector se ha vuelto indiferente ante una historia difícil de digerir y una prosa que, a decir del propio autor al final del texto, contiene mucho ruido.
ZUÑIGA-RIVERA, Daniel. Avenida Indlandsis. Lima: Arkabas, 2010.
Hacia la mitad, la novela crece (o quizá es que uno se acostumbra a su lenguaje). Sin embargo, la monotonía de lo narrado (sueño, vigilia, sueño, vigilia) terminan por aburrirnos. Sin mucha claridad, el libro llega a lo que podría ser un desenlace, pero ya en esta instancia el lector se ha vuelto indiferente ante una historia difícil de digerir y una prosa que, a decir del propio autor al final del texto, contiene mucho ruido.
lunes, 2 de julio de 2012
España campeona
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| Fernando «Niño» Torres. (Fuente: Bekia) |
Era la selección con más opciones de llevarse la copa y así fue. Y encima se dio el lujo de humillar a Italia con un score de 4 - 0 en la final. Pese a las ausencias de Carles Puyol y David Villa por lesión, España acabó invicta en el torneo y, tal como me lo esperaba, defendió el título obtenido en la Eurocopa 2008. Siendo así las cosas, no será difícil escoger el libro que leeré; hace ya buen tiempo me espera en el estante uno de Enrique Vila-Matas, cuyo préstamo se debe a la generosidad de R. Por lo pronto, la expectativa ahora se aleja del gramado y salta de nuevo al terreno libresco pues cada vez estamos más y más cerca de esa gran fiesta orgiástica llamada Feria Internacional del Libro de Lima. Espero no excederme en las compras esta vez.
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| Retrato de Enrique Vila-Matas, por Pablo Gallo. |
jueves, 14 de junio de 2012
Eurocopa 2012
La actual Eurocopa —que se viene realizando en Polonia y Ucrania— ya tiene casi una semana de iniciada y en este blog recién me animo a realizar algún tipo de conexión con el evento futbolístico del momento y la literatura. Por eso, quien escribe se compromete a leer una novela contemporánea del autor cuyo país salga campeón en el torneo. En el blog de Iván Thays podemos encontrar un entretenido juego respecto a dicho campeonato europeo (claro que se trata de un canon bastante thaysiano, si se lee a los representantes de cada país). A estas alturas, mis pronósticos no se han alterado un ápice pese a que la Eurocopa 2012 ya lleva varios partidos jugados. La razón me dice que Alemania alzará el trofeo, pero mis preferencias se van con Portugal y Francia. Sin embargo, España viene con amplias posibilidades de repetir el plato de hace cuatro años. Veremos qué pasa y con qué libro nos topamos luego de la gran final.
Felices lecturas y mucha suerte con sus apuestas.
Imagen: tomada de aquí.
lunes, 4 de junio de 2012
El americano impasible
En El americano impasible Graham Greene crea una fórmula de triángulo amoroso bastante peculiar. Por un lado tenemos a Thomas Fowler, un veterano periodista, quien constantemente busca la muerte. Su actitud ante la vida y el conflicto armado (recordemos que está cubriendo la primera guerra de Indochina) es la de no tomar partido, no complicarse la existencia; dejarse llevar simplemente. En el otro lado está Alden Pyle, un joven norteamericano que ha llegado recién a Indochina y se muestra muy entusiasta, pese a su ingenuidad e inexperiencia. En medio de estos personajes casi antagónicos está Fuong, una muchacha oriunda del lugar, quien es tratada casi como un objeto de disputa entre ambos.
Es evidente que Thomas Fowler no «siente» el conflicto bélico. No es su guerra, dice en algunos pasajes del libro. Sin embargo, su estabilidad se quiebra cuando llega Pyle. Thomas empieza a observar sus propias debilidades: ya no es joven, su futuro no es nada prometedor y estará condenado a vivir sin ningún tipo de reconocimiento. Empieza a tomar conciencia de la guerra interna que surge en él y eso lo aterra.
Esta novela reflexiona en torno a eso: los miedos internos ante lo desconocido, la visión catastrófica del porvenir y, además, la insensatez de la guerra, que Fowler nos narra en primera persona. Una guerra vista desde su lado cruel pero también absurdo.
Es evidente que Thomas Fowler no «siente» el conflicto bélico. No es su guerra, dice en algunos pasajes del libro. Sin embargo, su estabilidad se quiebra cuando llega Pyle. Thomas empieza a observar sus propias debilidades: ya no es joven, su futuro no es nada prometedor y estará condenado a vivir sin ningún tipo de reconocimiento. Empieza a tomar conciencia de la guerra interna que surge en él y eso lo aterra.
Esta novela reflexiona en torno a eso: los miedos internos ante lo desconocido, la visión catastrófica del porvenir y, además, la insensatez de la guerra, que Fowler nos narra en primera persona. Una guerra vista desde su lado cruel pero también absurdo.
Desde la infancia, jamás creí en la permanencia, y, sin embargo, la anhelaba. Siempre temí perder la felicidad. Un mes después, un año después, Fuong me dejaría. Si no era un año, sería dos o tres años después. La muerte es el único valor absoluto en el mundo. Basta perder la vida para no perder nunca más nada. Envidiaba a los que podían creer en Dios, y desconfiaba de ellos. Me parecía que trataban de mantener su valor con una fábula sobre lo inmutable y lo permatente. La muerte era mucho más cierta que Dios, y con la muerte ya no existiría la posibilidad diaria de que el amor muriera.
GREENE, Graham. El americano impasible. Madrid: RBA, 2000.
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