miércoles, 24 de noviembre de 2010

El Premio Nobel

No me encontraba de muy buen estado de ánimo cuando Vargas Llosa ganó el Premio Nobel de Literatura. Y no era precisamente a causa de eso. Esas semanas que antecedieron al Nobel, a mi cuerpo se le dio por no dormir a las horas que debía, lo cual me ocasionaba ciertos desórdenes de todo tipo (no desayunaba, puesto que dormía a las 9 am; tampoco almorzaba bien, porque despertaba sin hambre a eso de las 3 o 4 pm, y estaba todo el día muy irritable por la ausencia de sueño y la fatiga).

Una emoción proveniente del miedo me dominaba cada vez que veía el alba. Miedo porque el imsomnio era muy resistente (más que otras veces). Miedo porque estaba mal acostumbrando a mi cuerpo. Miedo porque la noche anterior había tomado una pequeña dosis de Clonazepam, la cual no me había hecho efecto alguno. Miedo de sentir que todo esto podría ser el prólogo del pánico. Miedo, en fin, de todo lo que pasaba por mi exhausta cabeza.

Ese jueves la noticia me cogió en ese estado. Recuerdo que, después de haber intentado dormir muchas horas, prendí la tele y empecé a dar zapping. No tenía la más mínima esperanza de quedarme dormido viendo algún programa; simplemente quería distraerme y olvidar que tenía insomnio. Antes de tomar el control remoto dudé en si debería prender la computadora pues sabía que el Premio Nobel -el más esperado por mí- posiblemente ya había sido anunciado. O quizá pensé, sin ver la hora, que era muy temprano para que el Premio Nobel se haya entregado y que quizá podría entrar a Internet más tarde. Ahora, mientras escribo esto, recuerdo exactamente lo que pasó: había olvidado que se entregaba el Nobel. O, mejor dicho, no creía en la más remota posibilidad de lo que iba a suceder a continuación.

Zapeaba yo, muy alegre, de canal en canal, hasta que -no habré apretado más de tres veces el botón- me topo con una conversación transmitida en vivo con Mario Vargas Llosa en Canal N. Inmediatamente leí el rótulo debajo del nombre del escritor: decía Premio Nobel de Literatura 2010. Inmediatamente un "puta madre" explotó dentro de mi cuerpo y se deshizo en miles de partículas que me erizaron la piel. Apagué el televisor terriblemente asustado. No había explicado otro estúpido síntoma que el insomnio también me había traído como regalo. Y era que mi estado emocional no era del todo bueno. Me sentía sumamente sensible a todo. Digamos que estaba como en una etapa de menstruación constante. Cualquier noticia "fuerte" (y por eso evitaba ver los noticieros gore peruanos) me laceraba el ánimo y me generaba ansiedad. Lo del Premio Nobel claro que era una noticia sorpresiva.

Esto que me he demorado en relatar en muchas frases sucedió en apenas tres segundos. Prendo la tele, canal N, premio Nobel, me sorprendo (uno, dos, tres). Así de rápido sucedió. Así de rápido estaba otra vez con la tele apagada, cubierto por completo con la frazada que me defendía de esa luz que entraba por la cortina y que solo me hacía recordar el triunfo del imsomnio, otra vez. Repetía en mi cabeza "Premio Nobel", "Vargas Llosa", y no lo podía asimilar.

Recién ahora me siento a escribir este post animado porque ayer K. me prestó su dossier de Vargas Llosa. Uno muy hermoso, grande y pesado, con miles de fotografías del escritor y documentos inéditos que de solo verlos se convierten en un gran acicate para mí. Había intentado escribir algo desde hace ya varios días. Había tomado mi cuaderno de notas y había esperado que las ideas surgan, pero nada. Ayer fue luna llena. La luna brillaba y votimaba un pedazo de luz blanquecina sobre el piso de la sala. Ver eso me provocó escribir. Entonces tomé mi cuadernito verde y escribí un párrafo que no pude continuar. Hoy, sin querer, he escrito. Iba a comentar sobre el dossier de Vargas Llosa que K. me prestó pero no pude evitar recordar cómo la noticia del anuncio del galardón llegó a mí.

PD: Adjunto la foto que el tomé a MVLL cuando visitó el Centro Cultural de España el año pasado. Pensándolo bien, pude haber estrechado su mano y no haber tomado la foto.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

El regreso

Hace muchos meses que no posteaba nada e iba a mandar al tacho este blog. Desde mi breve incursión en la prensa me vi envuelto en muchos quehaceres que gastaban todo mi tiempo. Apenas tenía unos lapsos en los que podía regocijarme con los buenos libros y ocuparme un poco de la tesis. Ahora, libre de toda atadura laboral, me dispongo a continuar con este espacio.

Voy a plantearme metas realistas. Como me dijo alguna vez un amigo: "puedes hacer meditación cinco veces al día, dos horas por vez: eso suena muy bonito pero no es realista". Me alegra haber comenzado con este post. Me alegra doblemente porque -debo reconocerlo- hace mucho que no escribía "nada". Era como si las palabras hubieran huido de mí (o tal vez era que yo huía de ellas).

Finalmente, agregaré un poco de disciplina a todo esto -me dejaré de mariconadas, en otras palabras-, acabaré lo que he comenzado y pondré toda mi dedicación en hacer lo que más me gusta. No busco la perfección porque jamás la encontraría. Simplemente, me entregaré con intensidad.

Gracias. 

lunes, 21 de junio de 2010

Pájaros en la boca

Este libro de cuentos (Estruendomudo, 2009) llegó a mis manos de la manera más casual, aunque ya hace tiempo que tenía curiosidad por desbordar sus páginas.

PELB me atrapó apenas crucé el primer párrafo de ese primer cuento intitulado "Irman". A partir de allí, fui penetrando más en el mundo que Schweblin traza con suma sutileza.

La tensión siempre presente al iniciar las historias, el lenguaje llano y coloquial, y el mundo absurdo en donde los personajes se desenvuelven con total falta de asombro, son algunos de los muchos atributos que este libro posee.

Sin lugar a dudas, un texto muy recomendable.

jueves, 10 de junio de 2010

Hotel de las nostalgias
















 (Lustra Editores, 2007)


PALABRAS DE UN FANTASMA
ANTERIOR A SU NACIMIENTO

Si muero antes de nacer
si muero aun antes de haber entrado en un cuerpo
suplico no disolverme en la nada
suplico conservar mi forma
de fantasma anterior al nacimiento
y asomarme sin cuerpo al mundo de los nacidos
a ver qué hacen cómo viven y qué sienten
cuando comprenden que sus cuerpos
un día serán sólo ceniza
y no sabrán qué hacer ni a donde ir
Entonces
yo los recibiré en mi casa y les diré
Bienvenidos hermanos fantasmas
aquí están los espectros de los que aún no han nacido
sincérense con nosotros
dígannos si valió la pena nacer
dígannos si la vida tuvo algún sentido
o si ser o no ser da exactamente lo mismo

viernes, 4 de junio de 2010

Buenos días, Tristeza

¿Qué puedo decir de esta novela? Me hechizó...

"(...) En ese momento el paisaje, el tiempo desaparecieron; no hubo más que esta cerilla, mi dedo encima la caja gris y la mirada de Ana. Mi corazón se volvió loco, se puso a latir con golpes fuertes, crispé mis dedos sobre la cerilla, se encendió y mientras yo tendía la cara hacia ella mi cigarrillo la cubrió y la apagó. Dejé caer la caja y cerré los ojos La mirada dura, interrogante de Ana pesaba sobre mí. Suplicaba a alguien alguna cosa, que esta espera terminara. Las manos de Ana levantaron mi rostro, yo apreté los párpados por miedo a que viera mi mirada. Sentía que se me escapaban lágrimas de agotamiento, de torpeza, de placer. Entonces, como si ella renunciase a toda pregunta, en un gesto de ignorancia, de calma, pasó sus manos a lo largo de mi rostro y me soltó. Después me puso en la boca un cigarrillo, y se sumergió en su libro. Yo he dado un sentido simbólico a este gesto, he tratado de darle uno cualquiera. Pero hoy cuando fallo una cerilla, vuelvo a vivir aquel instante extraño, el foso entre mis gestos y yo, el peso de la mirada de Ana, y este vacío alrededor, esta intensidad del vacío..."

Françoise Sagan (Ediciones francomexicanas, 1955).

sábado, 24 de abril de 2010

El perro sulfúrico

La gran pregunta que me quedó luego de finalizar "El perro sulfúrico" (Producciones Cantabria S.A.C., 2009), ganador del Premio de Novela El Comercio 2009, fue: ¿leen los miembros del jurado la totalidad de obras participantes a un concurso?

Leer esta premiada novela me hizo dudar tremendamente sobre eso y pensar en las viejas querellas y resentimientos que hablan del "amiguismo" en los círculos literarios. Quienes critican a lo que ellos denominan "cúpula literaria", suelen advertir: "jamás participes en uno de éstos concursos: premiarán a un amigo favorito y, encima, plagiarán tu idea".

Luis freire Sarria (Lima, 1945) es un recorrido periodista que actualmente tiene una columna en Caretas (al costado de la calata). De él, más no sé. Apenas he leído su novela ganadora del BCR (libro que inuguró este blog) y si sentía ganas de leer el "Führer de niebla" (Premio de Novela Federico Villarreal 2008) pues con "el perro" se me esfumaron todas las ganas.

Como podrán darse cuenta, LFS ha ganado los más importantes premios de narrativa de nuestro país pero, como sabemos, una distinción en el plano de las letras no es directamente proporcional a la calidad literaria.

EPS es muy engañoso porque es un libro que inicia con un primer párrafo sumamente bueno, prometedor,  bello, elogiable, pero conforme uno continúa con la lectura se da cuenta de que el libro empieza a ostentar su falta de unidad, comienza a volverse soso, repetitivo. Uno se pregunta: ¿en qué momento va a empezar la novela? Y esa pregunta prosigue incluso finalizado el texto.

Es cierto que, en los concursos de narrativa, el ojo experimentado de un agudo lector puede detectar la exquisitez de la prosa apenas probando unas cuantas líneas. Mi primera teoría es que los miembros del jurado, personas tan reputadas como Alonso Cueto, Juan Villoro, José Miguel Oviedo y Pablo de Santis, apenas leyeron el inicio del párrafo y lo dieron por ganador.

Mi otra teoría es que se presentaron obras malísimas y ésta fue la menos mala, y el concurso no podía declararse desierto por ser motivo de los 170 años del diario El Comercio, así que se la dieron a un eximio periodista. 

Volviendo a la novela, no creo que el calificativo de novela sea el correcto. Está de moda escribir (y leer, por supuesto) libros híbridos, pero éste tampoco entra a ese costal. Digamos que lo de LFS es un conjunto de anécdotas de una o dos páginas de extensión en las que narra sus experiencias en una publicación humorística llamada "El perro sulfúrico".

Muchas de estas pequeñas anécdotas incluso no tienen nada que ver con el libro, y tal vez fueron puestas por simple añadidura para que éste tenga más páginas con qué aburrir al lector. Es más. Incluso hay un texto extraído de "El sol Salía en un Chevrolet amarillo", el libro ganador del BCR que mencionaba. ¿Qué cree LFS? ¿Que los lectores somos cojudos?

En fin. EPS es un pésimo libro a cuyo autor le hizo "merecedor" de la nada despreciable suma de sesenta mil soles. Un libro muy valioso para su autor pero absolutamente prescindible para nosotros, los lectores, y, sobretodo, para nuestra literatura.

domingo, 11 de abril de 2010

Cómo me hice monja

"Cómo me hice monja" (Estruendomudo, 2008) es una novela corta de César Aira. No voy a detenerme mucho en la biografía de Aira, puesto que para eso ya hay mucha información en internet y porque necesito expresar mi opinión sobre el libro con urgencia (hace solo minutos terminé el libro): no me gustó.

No fue un gran libro, en absoluto. Comenzó bastante bien, eso sí. Un niño que se cree niña experimenta su primer bocado de helado, el cual termina detestando. El helado estaba en pésimas condiciones, por lo cual su padre mata al heladero y es condenado a prisión.

Luego de un comienzo muy bien narrado, la nouvelle, escrita en primera persona, se despliega con un lenguaje un tanto farragoso, atribuible a la percepción de un niño (aunque esto me parece que funciona como excusa de su lenguaje complejo).

A la historia de este niño(a) se le suman otras mucho más hilarantes y lúdicas. No obstante, "Cómo me hice monja" adopta las características de la literatura snob, la literatura denominada "rara", y también un tanto light. Es rara simplemente porque no obedece al modelo clásico, porque no pretende abordar a un personaje bajo las concepciones usadas tradicionalmente, y aunque esta "rareza" puede generar algún rasgo de originalidad no es signo trascendencia. ¿Qué cómo puedo afirmar esto? César Aira escribe 3 o 4 novelas cortas por año. ¿Esto indica que todo lo que escribe pertenece a la gran literatura? No puedo negar que tiene un público cautivo pero, asimismo, nadie puede negar que en su escritura el método está ausente.

martes, 30 de marzo de 2010

La piedra alada
















(Peisa, 2005)

 

PIEDRA DE COCINA

1

Esto sucede en la cocina cada domingo:
mi hermana secciona en presas
           tiernos cabritos o conejos.
Los animales, despellejados sobre la tabla,
               proverbialmente vivaces y elásticos,
parece que guardaran memoria de su muerte
                    que aquí se prolonga.

Mi hermana, en su crueldad funcional y sin pesar,
            compromete a una piedra, la hace cómplice.
Es un canto rodado negro
con el que golpea el lomo del cuchillo.

Las presas adobadas
           se hacen en el fuego manjar familiar, tribal
que en la mesa bendecimos
con vino
                  y sin escrúpulos.

2

Es más fácil coger un cuchillo de día que de noche,
o una taza, o un azucarero.
De día las cosas son dóciles, se avienen
             a nuestro dominio
De noche, en el silencio y la penumbra, nos resisten,
tienen otro peso, decantan su porte, aunque algunas
                          se revelan más frágiles.

Esta noche distinguí en la cocina
al canto rodado negro. Era
un pequeño animal que se abrazaba fuertemente asimismo
o se devoraba hacia adentro
               en su apretada intimidad
No era la piedra dura que golpea el lomo del cuchillo
y destaza
                    los animales de la comida
Yo la oí llorar, y era blandita.