martes, 3 de abril de 2018

La velocidad del pánico (fragmento)

Ilustración: Manuel Gómez Burns.

Hace un par de días se publicó un adelanto de mi próximo libro en el suplemento «El Dominical», de El Comercio. Mientras decido si creo otro blog para la novela o coloco la información relevante en este lugar, les dejo el enlace del mencionado fragmento aquí.

viernes, 2 de marzo de 2018

Óscar 2018: una lista muy pobre


                   

Febrero, mes de cinefilia. Ver casi todo (31 películas en esta ocasión) y predecir a los posibles ganadores del Óscar. Lo estamos haciendo por quinto año consecutivo en este blog (no es broma; ver: 2014, 2015, 2016 y 2017). Algunos lo llaman masoquismo.

En comparación con los años anteriores, las cintas nominadas para la nonagésima entrega están muy por debajo de filmes como Nebraska o Moonlight. Incluso las que compiten en categorías más esperanzadoras, como la de mejor película en lengua extranjera, no se encuentran a la altura de sus predecesoras. Demás está decir que la Academia ha desestimado largometrajes notables. A saber: A Ghost Story, Mother! o Split, por mencionar algunos. Misterios e injusticias de Hollywood.      


Mejor actor

-Timothée Chalamet (Call Me by Your Name)
-Daniel Day-Lewis (Phantom Thread)
-Daniel Kaluuya (Get Out)
-Gary Oldman (Darkest Hour)
-Denzel Washington (Roman J. Israel, Esq.)

Daniel Day-Lewis, con tres estatuillas en su haber, ofrece en Phantom Thread una eficiente actuación. Se puede decir lo mismo de Kaluuya, pese a que haya repetido el mismo personaje que vimos en Black Mirror. Chalamet, sin duda, ha sido el gran descubrimiento del último año. Sin embargo, todo indica que el hombre bajo el disfraz de Winston Churchill será el ganador de esta categoría. Se trata de un premio a la trayectoria.

Mejor actor de reparto

-Willem Dafoe (The Florida Project)
-Woody Harrelson (Three Billboards Outside Ebbing, Missouri)
-Richard Jenkins (The Shape of Water)
-Christopher Plummer (All the Money in the World)
-Sam Rockwell (Three Billboards Outside Ebbing, Missouri)

Kevin Spacey pudo haber sido nominado en All the Money in the World (y quizás, para felicidad nuestra, habría resultado vencedor). Las acusaciones por acoso hicieron que Plummer lo reemplazara en todas sus escenas, que no son pocas, y el resultado ha sido una película decente pero sin encanto. Este dato solo es para explicar que Sam Rockwell, sin Spacey en el grupo, no tiene ningún obstáculo para recibir el premio este domingo. 

Mejor actriz

-Sally Hawkins (The Shape of Water)
-Frances McDormand (Three Billboards Outside Ebbing, Missouri)
-Margot Robbie (I, Tonya)
-Saoirse Ronan (Lady Bird)
-Meryl Streep (The Post)

Frances McDormand es la gran favorita. No lo niego. Su actuación es destacable. No obstante, quienes hayan visto I, Tonya estarán de acuerdo en que Margot Robbie nos obsequia una interpretación descomunal de la polémica Tonya Harding (la escena frente al espejo es más que suficiente para comprobarlo).

Mejor actriz de reparto

-Mary J. Blige (Mudbound)
-Allison Janney (I, Tonya)
-Lesley Manville (Phantom Thread)
-Laurie Metcalf (Lady Bird)
-Octavia Spencer (The Shape of Water)

I, Tonya es una gran cinta y no se entiende por qué no está en la lista de las nominadas a mejor película. Allison Janney tiene aquí el dominio absoluto y, en la gala, se espera que el reconocimiento sea justo. Metcalf y Manville sobran en esta categoría.

Mejor guion original

-The Big Sick (Emily V. Gordon y Kumail Nanjiani)
-Get Out (Jordan Peele)
-Lady Bird (Greta Gerwig)
-The Shape of Water (Guillermo del Toro y Vanessa Taylor)
-Three Billboards Outside Ebbing, Missouri (Martin McDonagh)

Una de mis categorías predilectas, lo he dicho tantas veces. Para destacar: Get Out. Una historia que, con muy pocos elementos, se va volviendo extraña y retorcida (parece un relato de Samanta Schweblin). Pese a estos méritos. el Óscar tiene que ganarlo Three Billboards Outside Ebbing, Missouri. Posee todos los ingredientes que necesita una película ácida y cargada de humor negro.

Mejor guion adaptado

-Call Me by Your Name
-The Disaster Artist
-Logan
-Molly's Game
-Mudbound

Tal vez no sea el más autorizado para opinar en esta categoría (no he leído las novelas de Aciman y Jordan). Aun así, voy a arriesgarme y diré que Logan merece llevarse la estatuilla. De alguna manera, la adaptación de Old Man Logan logró ir por buen camino. Pese a las numerosas restricciones de Marvel (o quizá gracias a estas) se pudo realizar una cinta poseedora de un relato bastante eficaz. 

Mejor película en lengua extranjera

-Una mujer fantástica (Chile)
-The Insult (Líbano)
-Nelyubov (Rusia)
-Testről és lélekről (Hungría)
-The Square (Suecia)

Mi categoría favorita, qué duda cabe. Aquí, lo normal es que ninguna película tenga pierde. Pero ahora ha sucedido lo anormal: casi todo es un desperdicio. Descontando The Insult (que no pude conseguir en ninguna parte), el resto de películas oscila entre lo gélido (Nelyubov) y lo sobrevalorado (The Square). Dudo que Una mujer fantástica tenga los méritos suficientes para resultar vencedora. Mi apuesta va por Testről és lélekről (On body and soul). No es una maravilla, pero es superior a las demás.

Mejor edición de sonido

-Baby Driver (Julian Slater)
-Blade Runner 2049 (Mark Mangini y Theo Green)
-Dunkirk (Richard King y Alex Gibson)
-The Shape of Water (Nathan Robitaille y Nelson Ferreira)
-Star Wars: The Last Jedi (Matthew Wood y Ren Klyce)

Nos metemos ahora en donde no nos llaman: categorías técnicas. Tanto edición de sonido como mezcla de sonido comparten las mismas películas, y en la primera vamos a optar por Dunkirk.

Mejor mezcla de sonido

-Baby Driver (Julian Slater, Tim Cavagin y Mary H. Ellis)
-Blade Runner 2049 (Ron Bartlett, Doug Hemphill y Mac Ruth)
-Dunkirk (Mark Weingarten, Gregg Landaker y Gary A. Rizzo)
-The Shape of Water (Christian Cooke, Brad Zoern y Glen Gauthier)
-Star Wars: The Last Jedi (David Parker, Michael Semanick, Ren Klyce y Stuart Wilson)

He disfrutado mucho Baby Driver. En lo que respecta a mezcla de sonido, este filme desprende una armonía casi perfecta.

Mejor fotografía

-Blade Runner 2049 (Roger Deakins)
-Darkest Hour (Bruno Delbonnel)
-Dunkirk (Hoyte van Hoytema)
-Mudbound (Rachel Morrison)
-The Shape of Water (Dan Laustsen)

He conversado con R. al respecto y ha tenido puntos de vista muy diferentes a los míos. Detesta la fotografía de interiores (The Shape of Water) y, al parecer, lo ofrecido en Dunkirk es lo que más le ha gustado. Mi favorita, por otro lado, es Blade Runner 2049. Roger Deakins es el eterno perdedor en esta categoría, y su trabajo en el filme de Villeneuve merece un monumento. 

Mejor montaje

-Baby Driver (Paul Machliss y Jonathan Amos)
-Dunkirk (Lee Smith)
-I, Tonya (Tatiana S. Riegel)
-The Shape of Water (Sidney Wolinsky)
-Three Billboards Outside Ebbing, Missouri (Jon Gregory)

No me gusta para nada el cine de Nolan, pero no debo dejar de reconocer que Dunkirk, en lo concerniente a montaje, es superior al resto de cintas que conforman este grupo. Lee Smith, quien ha trabajado en todas las películas de este director, debería alzar el premio.  

Mejor documental

-Abacus: Small Enough to Jail
-Faces Places
-Icarus
-Last Men in Aleppo
-Strong Island

No suelo ver documentales en general. En esta ocasión, al darme cuenta de que las cintas nominadas no lograban satisfacerme, le di una oportunidad a una categoría que suelo dejar de lado. Estoy seguro de que Last Men in Aleppo, sutil y duro documental sobre la guerra en Siria, tiene todo a su favor. (Mención especial para Icarus).   

Mejor película de animación

-The Boss Baby
-The Breadwinner
-Coco
-Ferdinand
-Loving Vincent

The Breadwinner es una película que reúne los elementos que llaman la atención de la crítica: la guerra como tema de fondo y el fanatismo de algunas religiones. Lo lamentable es que esta cinta de animación no haya sido un éxito de taquilla, como sí lo fue Coco, filme que, al parecer, opacará el enorme trabajo artesanal de Loving Vincent.

Mejor director

-Christopher Nolan (Dunkirk)
-Jordan Peele (Get Out)
-Greta Gerwig (Lady Bird)
-Paul Thomas Anderson (Phantom Thread)
-Guillermo del Toro (The Shape of Water)

Me parece que la disputa aquí es entre Del Toro y Anderson. El primero nos muestra una película solvente. El segundo, en cambio, nos entrega un trabajo impecable pero muy mesurado si lo comparamos con joyas como The Master. Paul Thomas Anderson ha preferido no arriesgar en Phantom Thread, pero su trayectoria clama por un Óscar. (Solo en mis pesadillas Nolan se alza con el premio).  

Mejor película

-Call Me by Your Name
-Darkest Hour
-Dunkirk
-Get Out
-Lady Bird
-Phantom Thread
-The Post
-The Shape of Water
-Three Billboards Outside Ebbing, Missouri

Darkest Hour solo se filmó para el lucimiento de Gary Oldman. Call Me by Your Name solo es una película simpática y, además, le sobra una hora. The Shape of Water es cursi y risible (además, basta con ver el póster para enterarse de qué va y cómo termina la historia). The Post es bastante acertada, pero nadie podrá decir que es magnífica. Lady Bird no existe. Y en medio de este desierto solo destaca The Florida Project. Sin embargo, al no estar nominada, la única que tiene cierta ventaja sobre las demás es Three Billboards Outside Ebbing, Missouri. Es, digamos, la menos mala de esta pobrísima lista.


lunes, 18 de diciembre de 2017

Los peces de la amargura

Estuve a punto de morir, muy cerca, pero de aburrimiento esta vez. Ya les digo cómo.

Lo que me gusta de los cuentos (de los libros de cuentos) es aquella facilidad con que uno los va apurando. Esperando el bus, dentro del bus, en la sala de espera de cualquier sala de espera, en la cola del cine (a lo King), esperando al amigo que demora a la cita pactada, aprovechando un hueco en la jornada laboral. En toda situación de espera uno puede ir leyendo un cuento y a las pocas semanas, sin darte cuenta, ya has acabado varios libros. No lo escribió Lennon, pero hubiera puesto algo así: «el cuento es lo que sucede ante tus ojos mientras esperas».

Los peces de la amargura (y qué título, madre mía) lo empecé esperando algo o a alguien (no recuerdo qué o a quién) y tan pronto se me hizo cuesta arriba que solo lo leía esperando que el libro acabase de una puta vez. 

Va de etarras: atentados, prisioneros, venganzas, amenazas, muertes y etcéteras. Y moribundo yo, de aburrimiento. 

La multipremiada Patria me llevó a darle este primer bocado a Fernando Aramburu (Patria es un tocho y mejor probar algo más liviano antes porque luego has gastado dinero en vano), y podría decir que «no está mal». Sin embargo, cuando dices que un libro «no está mal» también dices por omisión que algo «no está bien». No sé. A lo mejor soy yo, pero este libro me ha transmitido una enorme indiferencia por parte del autor. Uno siente que los cuentos de Aramburu han sido escritos con tedio o verdadero desapasionamiento. Y sí, a lo mejor soy yo, lector intermitente que aprovecha el tiempo muerto mientras espera una tacita de café antes de ponerse a corregir manuscritos ajenos. 

Por lo pronto, con Patria no me atrevo.

ARAMBURU, Fernando. Los peces de la amargura. Barcelona: Maxi Tusquets, 2016.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Martín Zúñiga: «Cuando uno encuentra un estilo, lo primero que tiene que hacer es alejarse de él»


Este año, y luego de un largo silencio, Martín Zúñiga (Cusco, 1982) volvió a la escena literaria con una nueva entrega: No siga ese pájaro (Paracaídas editores). Conversamos largamente con el poeta respecto a esta publicación, su visión de la poesía contemporánea y los próximos libros que viene preparando, entre otros temas.

-¿Cómo empezó a gestarse No siga ese pájaro, cuánto tiempo te demandó y cuál fue su proceso de escritura?
En el año 2011 cerré un ciclo con Cover, el libro que publiqué en ese entonces. Ese libro forma parte de una trilogía compuesta por otros dos libros más que terminé casi por la misma fecha: Gavia y Pequeño estudio sobre la muerte. En ese momento el proceso comenzó con alejarse un poco de la escritura de esa época, olvidarme un poco de eso, rearmarme, ampliar mis conocimientos, mis propios intereses, porque en esa época ya había dicho todo lo que quería o podía decir. A partir de ahí es que se comienza a gestar una nueva voz, un nuevo metal, como decía Pere Gimferrer, y también una búsqueda de nuevos temas. Cuando uno encuentra un estilo, lo primero que tiene que hacer es alejarse de él, renovarlo, ser consciente de que ha llegado a aprender una forma de escribir y que uno debe alejarse de esta para buscar un lugar donde no se sienta cómodo. Desde el momento en que un escritor se siente cómodo en lo que hace, ya no crea: solamente se repite. Ese fue el proceso de gestación. Hace dos años me interné en la selva como parte de un proyecto de reforestación en Puerto Maldonado y esa experiencia alimentó una visión nueva de las cosas que era la que estaba buscando. A partir de allí empecé a trabajar nuevos textos, los cuales son la semilla de este libro y de un par de libros que vendrán más adelante.

-Tu libro aborda muchos temas y me ha gustado que en muchos de ellos esté presente la relación entre las nuevas tecnologías y el hombre. ¿Qué es lo que te motivó a abordar este vínculo?
Creo que estamos en el amanecer de una época de cyborgs. Suena todo lo fantasioso que quieras, pero, por ejemplo, hoy en día ya no podemos vivir sin el celular. Es como una extensión más de nuestro cuerpo. Es algo que día a día está más presente en todos nosotros, en nuestras relaciones humanas, en nuestra forma de concebir el mundo. Por eso, una parte del libro se llama «Mecanismos de cooperación». Para mí el arte es un mecanismo de cooperación porque se construye entre todos como lenguaje. El lenguaje no existe si no hay un otro al cual enviarle el mensaje. Sin eso no hay posibilidad de lenguaje, de comunicación propiamente dicha.

-Me llama particularmente la atención la estructura del poemario. Parece que contiene tres libros distintos. (Incluso podría haber un cuarto libro si tomamos en cuenta los «fragmentos» que están dispersos a lo largo de todo el texto). ¿A qué se debe esta arquitectura?
La última parte que da título al libro fueron los primeros poemas que trabajé y que en el Copé anterior de poesía recibieron una mención honrosa, pero en base a eso estuve trabajando a la par las otras dos partes. Por un lado, los «Mecanismos de cooperación» son textos exploratorios y la parte de las «Conjeturas» se deben también al tono lírico que tiene la última parte. Pero, sobre todo, son una exploración acerca de qué es un poema. Borges decía que todo arte es conjetural en el sentido de que crea una conjetura sobre una posibilidad del mundo. Muchos de los textos del mismo Borges o de Eielson son la práctica de esa posibilidad en diferentes registros o las diferentes variables que pueden resultar de eso. Es casi «científico». Estos poemas que nacieron indistintamente en diferentes momentos eran como un arte poética: ¿qué se puede hacer con la poesía?, ¿qué es la poesía? De eso trata «Mecanismos de cooperación» y «No siga ese pájaro». Los «fragmentos» fueron diferentes textos que nacen de lecturas de autores diversos a partir de temas particulares. Estos surgen del registro de un mensaje en algún tipo de soporte. En una pared, en la combi, en un libro o lo que sea, porque también el soporte de lo escrito le da una nueva significación al texto, lo resignifica de alguna manera. No es lo mismo un grafiti en una pared que colocado dentro de un cuadro en una galería. El soporte va a cambiar el sentido.

-Esto quiere decir que no hubo una estructura previa planteada sino que esta se fue armando durante la escritura del poemario.
Exacto. El libro ha pasado por varias versiones hasta llegar a esta. Muchos textos han cambiado en ese proceso. La mayoría, en realidad, ha quedado esbozada tal como estuvo planteada al principio de su escritura. Por ejemplo, los últimos cuatro o cinco textos del libro son homenajes a la poesía peruana. Están allí José Watanabe, Enrique Verástegui, Antonio Cisneros, Martín Adán, Enrique Peña Barrenechea, etcétera. Así fueron planteados desde el inicio. Son homenajes a la lírica peruana.

¿Por qué optaste por insertar una intertextualidad bastante lúdica en el libro?
Esto fue para darle un una columna vertebral al texto porque el libro no propone temas; no me interesa hablar sobre el amor sino explorar las posibilidades que un tema como el amor puede abrir. Y esa es la esencia del libro: es un libro exploratorio, casi ensayístico. Un amigo me dijo que estos escritos son ensayos en versos. Para mí la poesía a está más afín al ensayo (como un texto exploratorio) que a la narrativa o la ficción. Hace poco alguien me pidió que describa el libro en tres o cuatro líneas y le dije que se trata de un libro de no ficción. No es un poemario porque hay una diversidad de textos que no son poemas. Las personas suelen utilizar el término poema para encasillar textos que les son difíciles de leer o para aquellos textos que les parecen bonitos porque les causan alguna moción. En este sentido, no sé qué tanto se ajuste el término de poema. No obstante, si tú abres el término de poema se abren también muchas otras variables. Un ensayo puede ser un poema, como lo demuestra Anne Carson. Un cuento puede ser un poema. Una prosa puede ser un poema, como lo demostró Baudelaire. Entonces sí es un poemario en ese sentido, pero no creo que la poesía sea un texto de ficción. Para mí está clasificada dentro de la no ficción.

-¿Crees que la crítica le da una justa valoración o visibilidad a las últimas publicaciones en el campo de la poesía?
No. La verdad es que la producción de poesía en el Perú, de todos los estilos y en todas la regiones (y no solo de poesía, sino de literatura general), ha sobrepasado a los medios de comunicación. Hay muchos más escritores, hay bastantes editoriales, hay mucha gente trabajando en la industria del libro, pero los libros a veces no llegan al gran público porque el medio o el canal es como un cuello de botella en donde solamente pasan algunos pocos. Hay mucha literatura que se está produciendo hoy en el Perú, pero, a pesar de que los medios son un cuello de botella, el gran público consumidor existe y esto lo demuestra la Feria del Libro de Lima.

-Yo concuerdo contigo, pero en un escenario incluso favorable percibo que siempre la narrativa tiene la mayor vitrina. 
Sí, porque la narrativa es mucho más «fácil». Es un texto que no le presenta tantos problemas al lector. Por lo tanto, a las industrias editoriales les suele ser más rentable. La poesía necesita un lector que se dé el trabajo de leer, no que sea un lector autocomplaciente o contemplativo, sino activo. La vitrina siempre va a iluminar más a lo que comercialmente puede ser más fácil de ser vendido. La novela es un producto burgués, es un producto capitalista, y siempre, dentro de estas lógicas del mercado, va a estar mucho más presente. 

-Publicaste tres poemarios en años consecutivos (2009, 2010 y 2011). ¿A qué se debió este silencio de seis años?
Estos tres libros tuvieron también unos seis o siete años de escritura en general. Apenas los tuve terminados empecé a mandarlos a concursos porque, como cualquier escritor sabe, para poder publicar aquí uno tiene que poner de su bolsillo muchas veces. En esos años yo no tenía dinero, así que los mandé a premios y felizmente resultaron ganadores y fueron publicados en años consecutivos. Luego, ya no tenía nueva obra. Lo que vino después fue una búsqueda.

-¿Sientes que en este lapso se ha forjado una nueva voz?
La etapa de esos tres primeros libros es una etapa de aprendizaje, para decirlo de alguna manera. Yo la llamaría «literatura de juventud». Luego de esa etapa ya es otro el que está escribiendo este libro, es otra persona aunque tenga el mismo nombre, es otra persona completamente distinta porque posee otros conocimientos, otras experiencias, otras lecturas, otras indagaciones, otros deseos y otras inquietudes. Hay algunas dudas que aún permanecen en mi obra porque, citando a Cisneros, las grandes preguntas celestes están siempre allí, pero ahora la cuestión es responderlas de manera distinta, y la respuesta es este libro.

-¿A qué poetas jóvenes crees que se debería prestarle mayor atención y por qué?
Hay una poeta en Arequipa que yo publiqué hace seis o siete años en una antología de poesía joven arequipeña que hice. A mí me pareció genial el registro de aquel entonces y creo que ha seguido en esa senda en sus siguientes trabajos. Se llama Ana Carolina Zegarra. Tiene un perfil muy bajo, no está en los medios. Es bastante interesante el trabajo que está haciendo y creo que ahora la van a editar en una antología de poesía Sub 25. Por ejemplo, los chicos que están metidos ahí se encuentran haciendo cosas interesantes con el lenguaje, con mejores y peores resultados. Sin embargo, lo están trabajando, están poniendo en debate lo que es el texto literario, y eso ya es muy atractivo. Hay en Cusco también, por ejemplo, poetas como Jorge Vargas prado y Pavel Ugarte que están haciendo cosas que me llaman la atención. Yo empecé a escribir, digamos profesionalmente, a principios del milenio, entre el 2001 o 2002, más o menos, y en estos quince años que han pasado desde ese entonces ha habido una miríada bastante grande de poesía. Por ejemplo, de los que comenzamos en aquel entonces, está Víctor Ruiz Velazco, Rafael García Godos, Manuel Fernández o Fernando Pomareda, que están haciendo cosas bastante llamativas y no sé si catalogarlas como novedosas, pero sí que están muy comprometidas con el hacer poético, lo cual me parece bien porque hay un riesgo en el decir, arriesgan nuevos registros, nuevos temas en general.


-¿Cuáles son tus próximos proyectos en lo que concierne a poesía?
Tengo un libro que ya está casi terminado que se llama La postcumbia. A mí la cumbia siempre me ha parecido interesante desde que la empecé a conocer y a estudiar, porque ha uniformizado de arriba a abajo y que de derecha a izquierda la cultura latinoamericana en general, y además ha sido de exportación. No hay persona que no conozca una cumbia o la haya bailado o escuchado. Es un género musical interesante. Eso por un lado, culturalmente hablando, y por el otro lado me interesa cómo genera sus temas y letras, sobre qué habla, sobre qué canta. Entrar a explorar por ahí fue fundamental para entender qué es lo que hace popular eso llamado cumbia y poder repensarla, reescribirla, reversionarla en algunos casos. Es un trabajo larguísimo. Sin embargo, hay ciertos temas símbolos que siempre van estar presentes dentro de nuestra imaginería latinoamericana. El otro proyecto está compuesto por unos textos que te terminé de escribir en la selva y que son de largo aliento. Tienen un título muy tentativo: El informe corazón de las hormigas. Estos escritos exploran la violencia en general. 

-Finalmente, y en base a tu experiencia, ¿qué tan importantes son los premios literarios para los escritores?
Son importantes porque te publican. Eso ya es genial porque no tienes que poner de tu bolsillo. Ya te ha costado la vida poder escribir. Has hecho todo ese trabajo. Has dejado tu vida familiar y personal por arriesgarte a escribir. Porque arriesgarse a escribir no son los cinco minutos en que te sientas a escribir, como decía Bukowski. Es todo un proceso de poder llegar a ese lenguaje, es un pequeño viaje de vida, tiempo y experiencia. Es como lo que decía Bolaño. En cualquier otro oficio tú trabajas ocho horas y luego puedes ser otra cosa. El policía trabaja sus doce horas en el día, luego regresa a casa, se quita el uniforme y se pone un pasamontañas y sale a robar. Ha cambiado de oficio. El escritor no puede hacerlo. El escritor es escritor mientras sueña, mientras piensa, mientras realiza su vida cotidiana.